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sábado, enero 01, 2011

Los sabios tuvieron miedo.

Toma su tiempo hacer las paces con
nuestros fantasmas, pero conocerlos,
permite que dejen de devorarnos.
Sin el caos, jamás existirá el equilibrio.
Sin conocer el miedo, no puedes hallar el valor.
Apreciando la ruina, se encuentran santuarios.

El olor de la hierba mojada es reconfortante después de oler la fetidez de las cosas que se han echado a perder en tus manos.
Mientras tus pies sienten la textura de la vida, tu cuerpo se siente aliviado.
Toma una infusión de frutas, siente la textura cálida de la lana.
(Alguien quiere besar nuevamente a una amada).

El alivio sólo llega después del sufrimiento y el llanto. El dolor y el miedo deben salir de la caja de Pandora a pesar de tener monstruos aterradores. Ellos son sólo muestra de la capacidad de la enorme fuerza interior que poseemos; ésta puede ser muy destructiva si no la controlamos. Pero antes de controlarla, debes enfrentarla para conocer la magnitud de su naturaleza.


Explosión, explosión! creo que estoy más que muerto, vivo!
por que siento un enorme dolor en el pecho, por que siento ira, enojo.
Y después de haberlo sentido en todo mi ser, lloré como tormenta hambrienta de oscuridad.
Dormí, dormí por largo tiempo con el cuerpo cansado después de que ellos vinieron por mi cabeza y luchamos.

Hoy mis aguas se apaciguan poco a poco. Aún no terminan.
Mi tierra ya no ruge, pero aún no renace.
Espero el atardecer cálido de mi natural sonrisa para mostrar el momento en que todo esté en su sitio.
El miedo estuvo conmigo, durante días, durante noches y frías madrugadas de pie.

Ayer me llevaste a un sitio desconocido y no tuve miedo. Me sorprendió escuchar tu corazón de liebre y ver tus ojos como estanques llenos. ¿qué estarías pensado?, ¿qué estabas sintiendo?

Y después regrese a casa como de costumbre y dormí, como quien duerme satisfecho después de luchar consigo mismo en una pugna interminable del quien soy.

Cuando desperté sentí el miedo, porque pocas veces me doy cuenta cuando puedo quitarme esta máscara, cuando dos y tres siempre suman uno, uno. Irremediable vaivén, misterio irresuelto. Miedo de vida, certidumbre fugaz, libertad del ser, libertad de estar, libertad de no estar.

La sabiduría llegará quizá para decirme que la multiplicidad es sólo la variante de un mismo elemento en diferentes facetas, en varios momentos, como elipses con distintas fuerzas bailando en curvas de magnitudes desmedidas.

Ya no tengo miedo, sólo debo aprender a reconocer, debo irme o debo quedarme? La calma llegará ante la respuesta más honesta: el tiempo.

viernes, octubre 29, 2010

Live and let die... die and leave live / enjoy dead & life / o la bendita y alegre muerte


Regocíjate, dulce muerte que te llevas alegre las tristezas y dolores.
No hay juicio más justo, ni vacío más lleno.
No hay vicio en tu servicio, ni pena más serena.
Llévame el día que me quieras a tu lado, 
después de haberme mostrado, lo mejor, lo mejor de mí.
Pusiste monedas, cintas de combate, flores de colores mezcladas con incienso. 
Recuerdos químicos, dolores líquidos. Sentimiento sin voz ni palabra.
Agradecido, agradecida. 
Me haces volver a mi hogar.Me recuerdan en mi hogar. 

Me tienen siempre en su corazón.

martes, agosto 10, 2010

Mujer animal.

Ilustración de Philip Giordano en: http://www.philip-giordano-pilipo.com/
¿Qué hay de las noches en que las mujeres salimos a pulirnos los cuernos?
Como enormes toros corriendo en la calles de Pamplona, llenas de furia, enjundia y energía.

¡Que nos topen los mozos y los haremos a un lado!
¡que nos pongan barreras y juntas derribaremos paredes de piedra!

Pero no somos toros... somos mujeres: nos llaman hermanas, amigas, hijas y novias cuando nos quieren; cuando nos odian por que volvemos a nuestro lado salvaje,  nos llaman despectivamente: zorra, gata, perra, rata, loba, burra, víbora, cacatúa, urraca; en vez de aceptarnos astutas, salvajes, obsecadas, a veces  hambrientas, necias y vociferantes...

Hinchadas, cansadas, hartas, molestas, maduras; somos bombas de hormonas, prejuicios, estigmas y velos. Hermosas, dulces, sabias; apasionadas, eróticas, sexuales; profundas, frías, tibias y cálidas... ¿cuántos adjetivos más encontrarían lugar en la caja secreta de una mujer? Sólo ella lo sabe.

Sola, a veces se siente perdida. A veces únicamente así, se encuentra.
Somos flores de temporada que mueren y nacen una y otra vez en el vaiven de la vida y la gloria,
la muerte y la paz.

Una mujer sola piensa sobrevivir en el inmenso mar del miedo y el abandono, por que no se sabe incluída en el nido donde sus hermanas, han enfrentado dolor y pena de igual manera. Busca una cita: una salida con algún hombre que no le recuerde que las mujeres, "buscamos justamente lo que no encontramos en nosotras mismas". Un hombre con quien compartir de manera sencilla la vida! eso es todo... y si está sola, no la juzgues por ser mordaz, dura y cálida al mismo tiempo, por que algunas veces, somos una rica infusión de belladona.

No debería haber castigo a esa libertad salvaje: nuestras batallas fueron dentro de los muros; entre los susurros plagados de armas más letales que el potro... vivimos creyendo que sería todo un privilegio ser por fuera una Dama de hierro; por dentro, sentiamos ser la figura imagen de inspiración, éramos una pulcra Virgen de Nuremberg. Tuvimos un mundo plagado de dudas y culpas sin expiar. Tenemos un mundo de historia y mito sin olvidar.

 Medusa tiene miedo de verse al espejo, no importa si escucha de boca de otros que es un mostruo, si ella misma no lo ve, no existirá tal abominación. -Pero mira Medusa, yo sé tu historia por que soy mujer, igualmente fui castigada por cisne y toro blanco, por halcón y por flecha. Acurrúcate e intentemos seguir juntas la marea. Somos hermanas mujer monstruo, por que compartimos las mismas virtudes y desperfectos. La magia que alza en unos las más bajas pasiones, despierta en otros la pulsión de la vida eterna.

Pero no a todas las mujeres nos gusta viajar en la misma barca. Algunas somos como grandes islas, como ballenas solitarias a quienes nos enseñaron a dejar las penínsulas salvajes cuando nos lastiman. Entonces viajamos buscando un nuevo sitio para creer, resonancias de ecos lejanos, respuestas de rebote, recuerdos de cómo cantar; conversaciones de infinito que arrullen las estrellas y los mundos.

Otras volamos y abrimos los cielos desgajando las nubes; nos mojamos de lágrimas hasta casi morir de frió y finalmente volvemos al nido con nuevas esperanzas. A veces parecerá que nos desvanecemos penetrantes en el aire, o que vamos de caída en picada... pero sólo nos lanzamos estripitosamente para volver a volar una y otra vez. El vértigo nos alimenta, nos despierta, nos hace sentir vivas de nuevo sin miedo de volar más alto cada vez.

Otras corren llenas de coraje y entre sus patas de fuerte galope, hacen derrumbar las raíces mismas de los peñazcos dormidos, que se demoronan como pedacitos de migajas entre velocidad y fuerza. Corren, corren, corren y cada extensión de tierra lejana la hacen suya, conquistadoras de horizontes lejanos y creadoras de nuevos senderos.

Soledad y paz; sutíl y amarga búsqueda; brío de galope y coraje fundido; intentamos encontrar lo que no sabemos que siempre tendremos.

Así es, somos mujeres animales. Todas distintas, todas maravillosas y con feroces fauces que también usamos para limpiar heridas y nuevas vidas.

Nos dejamos domesticar, nos amanza el amor, la amistad, la maternidad... pero nadie nunca deberá quitarnos nuestra libertad. Es alimento del alma para cualquier ser, y aunque no somos seres cualquiera, la ignorancia y la sed de retener nuestro espíritu a veces imita el triste comportamiento del coleccionista entusiasmado, que hambriento de poseer la gabeta llena de los especímenes más asombrosos, confunde la compañía muerta, con exhibición...

La manera más rica de vivir nuestra variedad es a través de la acción. A través de nuestra hermandad y solidaridad.

Dos de mis hermanas mayores me dieron esa lección: no es lo mismo respetar a la otra sólo por ser otro humano, que tener con ella empatía como mujer solidaria. No es lo mismo. Reconoce que en la otra también hay una parte de tí, por que igual que tú ha pasado los mismos males,  ha amado de la misma manera, ha luchado por las mismas cosas, porque igual que tu es mujer, que ya es bastante distinto que sólo ser... siempre la posición de una mujer es más desventajosa... Pero podemos ser mujeres solidarias también.


No se trata de unión para formar escuadras de guerra. Ni de encuetros con miedos compartidos.

Entonces encontremos coherencia en las lágrimas compartidas con la que ha caído, démosle consuelo; por que alguna vez también hemos llorado o lloraremos. Respetemos su melena de leona, sus fauces y garras; combatamos juntas "las jaulas rosas" que dividen nuestras manadas; mostremos nuestros dientes y colmillos; echemos nuestras pócimas y suertes; saltemos al vacío de la nueva hoja en blanco; ayudemos a volar a la que tiene vértigo; cantemos para guiar a la solitaria;  todas somos salvajes alguna vez en nuestra vida, o muchas o varias o algunas.

Por eso mis hermanas son las llamadas locas, las machorras, las solteronas, las que viajan en jaurías hambrientas de aventura, las que son monstruos, las madres de voluntad y alma solitaria, las jovenes ronin, mis amadas, viejas y sabias brujas.

Soy mujer animal, por que mi alma vuela sin miedo a las alturas; mis pies descansan en los charcos de la lluvia que terminó; bebo de la copa amarga del recuerdo, al mismo tiempo que me devoro el cuerpo de mi inocente y dulce compañero.

Soy mujer animal por que  soy una astuta zorra, una hipócrita gata de estilizada silueta; una loba aullante a sus hijos perdidos y una desenfrenada yegua que no conoce límite.

Soy mujer animal por que soy grulla errante de verano,
que volverá para poder anidar en tu pecho,
y una vez más, se volverá a ir en búsqueda de sus hermanas perdidas.

sábado, mayo 29, 2010

Quien me conozca

Portada de mi journal, los dibujos de tinta son míos.
Del 2008.

viernes, mayo 28, 2010

Merlina comenzó su camino

Cuando la despidieron estaba incrédula de poder lograr algo.
Era tan pequeña (y se sentía igual) que el mundo le parecía amenazador, peligroso y temible.
Sentía tener sólo pedacitos de pan entre las manos.

Con miedo, guardó su pócima secreta (la que sólo ella podía hacer)
 y siguió el camino que le indicaron.

viernes, mayo 07, 2010

Conclusión 2

Qué catástrofe deja la inexperiencia.
Qué fuertes juicios el desconocimiento.
Qué peligro ser impulsiva, cuando no se sabe que se esta saltando al vacío.

Conclusión 1

Eres mas fuerte sin duda,
que el eclipse ruin del tiempo y la mala memoria.

Más fuerte que las ganas
de retener el viento que se escapa en suspiros.

Eres más fuerte que el rencor,
nacido de las promesas fallidas.

Que el dolor ardiente, vencido se cree ante la conciencia.
Encuentro mi bendición en el perdón,
por que eres superior que la amarga pérdida,
la mejor y más grande de mis laceradas victorias.


miércoles, abril 28, 2010

Cortito...

Un hombre dejó un lugar. Había una pena muy honda.
Un segundo hombre dejó el mismo lugar. Se quedó una luz perpetua.
Luz y sombra.
La esperanza del tercero: dejar reposar mis ojos cansados.

martes, abril 27, 2010

Historias del futuro en un presente 1.

- Amigo, (te abrazo...), lo siento... de verdad lo siento,
-Gracias, pero por que lo sientes si ni siquiera yo sé por qué lloro...
- ¿No lo sabes?... es por que quieres ignorar que la perdiste para siempre.

martes, abril 13, 2010

Necesitas romper, necesitas seguir, necesitas vivir.

De nuevo nadie pudo consolarme y supe que era momento de dejar de buscar.
Poco a poco, me dijeron el día de hoy. Entonces pude soltarme.
No es que no seas amiga, ni hermana, ni que mi corazón no perdone.
Es sólo la pequeña y gran capacidad humana que me sostiene y me dice, ya no puedes más.

En días rompí los nuevos esbozos y los viejos por que ya no quiero más. Quiero ser ligera para recodar dónde estoy...
Hoy decidí que quiero algo distinto. La oportunidad de empezar de cero. No quiero las hojas usadas, ni un corazón  a medias que me use como pretexto contra sus propios miedos, sólo por que yo también tengo miedo. Quiero nuevos colores, nuevas formas, abrazos sinceros. Quiero quitarle las amarras a mi corazón, para mí y no por ti.

Quiero aceptar cuánto te odio.
Quiero reconocer que te use.
Por que quiero reconocer que llevo aún mi perfume de vida por donde camino.
Quiero reconstruir mis sueños enteros, sin pretextos de bueno y malo; de no tengo tiempo, de somos amigos.

No somos amigos! no te perdono y no quiero saber de ti, del bondadoso e hipócrita corazón que no tuvo consuelo para mí, que no encontró justicia ni tiempo para mi dolor, que me dijo que tenía que hacerlo sola, que no me perdonó no ser perfecta, que violó mis sueños a engaños...

Quiero reparar mi cansado ser. Quiero dormir sin extrañarte. Poder perdonarme por las mañanas el haber dejado ir cosas que no podía cargar, recuerdos que deseaba salvar y no pude, caras hermosas, consejos sinceros, manos cálidas, palabras de amiga... Espero poder volver por ellas si me esperan.

Pero quiero irme, quiero empezar mi caminata sola, por que únicamente sola es que me puedo encontrar.

jueves, abril 08, 2010

La imprudencia de vivir.

Hoy ya no le tengo miedo a esas tus grandes quijadas con dientes; a tus garras filosas.
Hoy sé que he pasado sola el puente dejando atrás el ayer.
Imprudentemente dejé una parte de mi corazón y arriesgue mi vida y sueños creyendo en una apuesta indecente de velocidad y vértigo. Todo parecía llamarme alegremente, todo lucía tan fácil. Las sonrisas eran como enormes candelabros de festejo y brutalidad, adornando grandes salones de excesos. Probé de todas las copas, comí de todo en la mesa, escuché todas las falsas promesas.
Pero brindemos por que te encontré. 
Pusimos sobre la mesa las cartas: te quiero, no te quiero; estas lejos y estas cerca; te quiero conocer, pero no te acerques; me arriesgaré, sin embargo, usaré una armadura para que no me toques. Te necesito pero lo haré sola. Quiero abrazarte pero no nos vemos. Quiero sentirte pero no dices nada. Quiero amarte pero no sufrir. 
Era imposible.
El riesgo y la imprudencia de vivir es esa. No puedes llenar sin vaciar. No puedes seguir si arrastras. No puedes hablar con la boca llena, ni amar con dolores pasados. Pero lo intenté. Te juro que lo intenté. Hice sueños y desee que fuera cierta la historia que nos contamos en la oscuridad. Creí las palabras vacías de sentido. El error era creer que las cosas buenas son tan fáciles.
Por eso te agradezco, por extraño que parezca; por enseñarme de nuevo a amar y arriesgar todo. Por que había olvidado que mi corazón es de esos que ama y entrega, pero sólo bajo la espera del tiempo. 
Pero lo lamento, no supe mostrarme débil para que pudieras ayudarme. Nunca te pedí ayuda por miedo a no recibirla. La verdad es que nunca confíe en que lo hicieras. Tal vez me equivoque. Te mostré lo peor de mi para que no te acercaras demasiado. Si lo hacías me verías débil, me conocerías herida y pequeña; odio que me miren así. Por eso prefiero mantenerme sola y lejana. 
Aprendí, que no debo tener miedo de arriesgar mi corazón si eso es lo que deseo. Y lo deseaba. De verdad lo deseaba. Pero en cuanto supimos la gravedad del riesgo, de perderte y perderme, yo tomé uno de mis caballos más veloces y corrí. Me refugié en mi fortaleza y no quise volver a salir y verte. No podía verte. 
Perdóname, yo perdonaré también tus miedos, por que sé que no podemos cargar algo tan grande como es la consecuencia de algo tan maravilloso por estar juntos: la vida, el amor, la unión, la confianza. Sé que no tenemos nada para construir algo tan grande. Aún no. Pero sé que algún día pasará y te recordaré como un hermoso y caro intento por creerlo posible. 
Te abandoné con tu intento por abandonarme. Te cerré la puerta después de que la azotaste. No volví a pesar de que supe que volviste. 
Pasó poco tiempo y cumplí.
Colores estridentes me acompañaron en una noche donde mi respiración fue la única compañera y alivio. Aluciné con el miedo más grande a perderme y olvidar de dónde era y hacia dónde iba. Arriba era abajo aparentemente. Un mar de dolores en el cuerpo y alma me hicieron darme cuenta: estas viva; la vida duele; la vida pasa; la vida es una y son muchas. Para amar otra vida, primero debes amar la tuya.
Limpié mis lágrimas y abrí los ojos cuando se hizo de día. Todo parecía nuevo.
Un nuevo sol, una nueva oportunidad. Yo era mi propia heroína otra vez. Aunque hubiera deseado lo contrario.
Pero te agradezco y me agradezco el riesgo, había olvidado el derecho a ser frágil, y comprendí el compromiso más fuerte del cariño: el del cuidado. 
Eso es querer, eso es amar: cuidar y proteger, apoyar en las peores sin deudas. Como lo hicieron mis grandes compañeros de batalla. Con los que de verdad arriesgo todo sin miedo, los que estuvieron presentes en esta grande y extraña historia de riesgo: mis amigos.
Así que tenías razón, no pude sola. Pero sí lo hice sin tí.
Aunque haya sido únicamente al final.

domingo, marzo 28, 2010

Mi lugar favorito en el mundo.

Me fui caminando como si sólo eso supiera hacer.
Con las gafas cubriendo mis ojos, me alejaba de la frustración mientras en sol de la tarde me daba en la espalda.
Pasé al fondo de los recuerdos de aquel parque, donde con anterioridad había llorado una ausencia.
Otra muerte me dije.
Me subí al vaivén de los recuerdos y el viento jugaba enfrente-atrás con mi cabello; la posición arriba-abajo de la luz. Cerré lo ojos y escuche el balance ir y venir en mi cabeza.
Todo pasa, todo pasó, todo pasará.

Adoro las hojas en contraluz. Adoro la voz del aire entre las copas de los árboles.
Me dijeron que no era capaz de cuidar las cosas a pesar de que según yo lo intentaba.
No era la primera vez que lo escuchaba.
Lloré.
Como quien llora por memorias buenas y fallidas. Por decepción y dolor.
Llanto de pérdida. Llanto de frustración y partida. Llanto de resignación.

Me acomodé y vi cómo los niños jugaban. Repetí en mi cabeza la idea de no darme por vencida.
Todo pasa, todo pasó, todo pasará.

Comprendí que me seguías escuchando como siempre lo hiciste en aquel pórtico.
Recordé tu olor de tinta y cigarro. Tu voz áspera y dulce. El abrazo de todas las mañanas. La flor de tu ventana. El dolor de tu partida. El dolor de su partida. Me pediste que volviera, y regrese a casa.

martes, marzo 02, 2010

Mi hermoso jardín quemado.

Se quema! se quemó todo!

Entre las cenizas encontré algunas ramas y semillas que lamentaban haber sido arrasadas con esa furia crujiente y mortal que se llevó sin compasión todo lo sembrado.

Cuidado!

Qué hermoso aquel botón; mira los pétalos brillantes de esa bugambilia. Estas otras son celosas por que saben las quiero, pero hay otras plantas que necesitan mi ayuda.

Movía su tierra, cortaba sus hojas muertas, les daba de beber. Todas ellas eran mis pinceladas de vida salvaje contenidas en un respiro de espacio y tierra.

Suspiraba en él mis sueños, respiraba el jardín conmigo. Sus raíces eran mi promesa de compañía.
Sonrían para mí, que yo les canto! Bailen el movimiento sorbido de la alegría de estar vivas.

Por las noches, el arrullo del viento susurraba para nuestra familia una oración de paz.
Por el día engalanaban con guantes y seda sus clorofílicas cabezas, manos y cuerpo.
Amaba incluso cada espina, cada delicado tallo, cada frescura verde.

Era mi hermoso jardín, un espacio para cantar, reír y jugar. Promesa y comunión.
Un cuadro de acuarelas coloridas y sedientas de cuidado que crecía conmigo.

Se quemó todo.

Le di paz al recuerdo de mis manos.
Lloré lágrimas grises que no apagaron la miseria de extrañarlo todo.
Golpee la tierra caliente y hambrienta de sus restos.
Me senté desconsolada, se había ido.
Cerré la puerta.

Dejé al sueño mostrarme la voluntad para seguir después de perderlo todo.

Llamaron a la puerta semanas después. Aún olía a quemado.
Del jardín quedaron sólo una fuente negra, un bulbo y un árbol sin hojas.

Ya no tengo jardín, pero la vida sigue en pie.

Sonrío.

lunes, marzo 01, 2010

Pasará.

Tiempo al tiempo.
Cómo saber cuando es orgullo, cómo saber cuando es por dignidad.
El tiempo lo dice mientras las cosas simplemente pasan.
A la distancia todo parece tan trivial, tan borroso. Como las montañas cubiertas de neblina.
El tiempo es mi único camino, el único que podrá decir las cosas, mostrármelas.
Rezo por que así sea.
Intento concluir con líneas escritas, dibujadas, lo que parece no tener final y fumo mi cigarro pensando en que las respuestas vienen de mil maneras distintas.
Rezo por que así sea.
Palabras, risas, canciones, noticias, días de sol y lluvia. Todo mezclado sólo brinda la incertidumbre.
Pasará un día más, uno menos; me acercan a conocerme como collage de pensamientos.
Aquí sigo. Aquí seguiré caminando hasta que el tiempo pase.
Tiempo al tiempo para saber las verdaderas intenciones del mundo y mi realidad.
Pasará que no sepas, pasará que no sepa.
Qué importa si la vida sigue.
Sigo con paciencia, con fe, con amor, con ilusión y esperanza.
De las peores cosas la creatividad y la fe muestran oportunidades de resurrección. 

domingo, febrero 07, 2010

Feliz Cumpleaños mi querido Eugenio...

Hace cinco años te canté las mañanitas por última vez en el teléfono.
Casi no me escuchabas. Estabas cansado.

En tres años cumpliríamos nuestra promesa?
"Si a los treinta años no encontramos a nadie para compartir nuestra vida deberíamos compartirla nosotros... ya sabes... nos cuidamos aunque no nos gustamos, nos haríamos compañía y podríamos entrenar, platicarnos toda la noche; y si alguno se enamora... bueno, sería como un divorcio pero sin hacernos daño..."

Aún lo recuerdo como si no hubiera pasado tanto tiempo, casi 7 años...
Éramos apenas unos niños que no sabíamos nada del amor. Yo tuve la oportunidad de padecer lo que tu no, y tu... padeciste lo que creía imposible que padecieras.

Pero cuando eres niño no te enseñan a encarar una partida tan despacito...
No estuve mucho tiempo contigo como me hubiera gustado.
Así que un día fui para leerte; siempre le tuve fe a los libros... ahora los leo con respeto, igual que me fumo un cigarro, me tomo una copa o dirijo el volante del auto. Tengo cuidado con quien escribe poesía.

Tú me comprendes por que me haz escuchado estos meses. Sigues siendo mi confidente a pesar de los años. Continúas sabiendo de mí cada tanto; cuando lloro y me siento sola, sé que estás ahí como mi buen amigo, como siempre lo fuiste y lo serás. He crecido contigo a mi lado aunque no lo creas.

Sé que algún día mi querido amigo, nos veremos de nuevo, y entonces podremos platicar tantas cosas!
Hoy sólo vine a escribirte Feliz Cumpleaños amigo. Descansa en paz.

sábado, febrero 06, 2010

Para ti. Ante el miedo de perderme.

Sabes que eres una persona muy querida para mí. Siempre lo serás.
Ayer fue  un día nublado y confuso. Imposible de evitar.
Pero éste, es también nuestro camino. 
                                                       
                                                            Un camino que a veces nos une y a veces nos separa.

Déjame contarte que después de muchas lágrimas, 
reconozco que olvide que también estabas ahí.
Que también llorabas y sufriste 
por que las cosas cambiaron 
y a pesar de que duele, el cambio no puede detenerse.

Nunca he querido que ésto te hiera. 
Nunca me iría sin decirte que regresaré aunque sea alguien distinta, 
por que tu compañía fué como el sol que me recuerda, que cada día es distinto y cálido, 
incluso detrás de las nubes oscuras. Como lo fué el día de ayer. 

Tu estuviste ahí cuando tuve miedo. 
Sigues aquí cuando tengo el valor para partir.
Tal vez no supe hacerte ver: 
eres una de esas personas que no quiero dejar que se alejen. 
Por eso te tatué en mi alma y memoria como reconocimiento.
Volveremos a vernos.
                                                                                    No tengo miedo a volar; tu tampoco lo tengas.

           El cambio es el ritmo de esta vida, 

                                                                      sin él

                                                                                   no tenemos la oportunidad de de renovarnos.


Esa es mi voluntad más grande... quiero vivir una nueva oportunidad!

le pido a Dios que los cambios de nuestra vida 
(la que compartiré contigo,
 por que te llevo siempre en mi corazón y mi mala memoria, pero con el alma sincera) 

sean siempre para engrandecer nuestra dignidad y no nuestro orgullo.

                                                             No tengo miedo de volar con las alas que me ayudaste a construir. 

Se que para brillar, debemos mantener nuestra luz creciendo, 
... sé que se estaba apagando; por eso voy en busca de un lugar nuevo,
uno que me permita continuar.
Pero no olvidaré, 
                         cuando vuele alto, 
                                                   que nos conocimos siendo apenas voluntades de tierra.
Por eso rezo: cuando me aparte de tu lado quiero recordar de dónde provengo, 
y con humildad poder volver a tu regazo cuando me sienta herida; 
oir tu llanto cuando necesites consuelo; 
darte mi hombro que es también tuyo.
Se que para que me dejes volver, debo saber irme. 

                                                                   Para saber volver, debes dejar irme. 

                                                Esta muestra de amor nos marcará el sendero de la confianza.


Hay momentos de separación y de reencuentro.

Por eso sé que no debo huir y soltar las amarras ignorando el dolor que esto nos causa:

lo haré con cuidado para demostrarte que siempre he querido cuidarte, que valoro tu frágil corazón, 
tu transparente alma, que tantas veces me dio alivio y felicidad. Que te doy las gracias.


                                                                          Me iré tranquila como barquita en el mar, si me despides en la orilla llorando de alegría 

por que sabemos que nos queremos,               que nos quisimos           y            nos querremos; 

que agradecemos lo compartido y por que sabemos que nos volveremos a encontrar.



Mientras me alejo de tí tengo miedo, es cierto. 


No se si nos reconoceremos al reencontrarnos. 
No conozco lo que viene y sé que tendré que enfrentarlo sola.
Pero gracias a que en esta vida pude conocerte, 
sé que Dios me escucha y me acompaña en este nuevo recorrido, 
que me dará alegrías y plenitud una vez más.

Dios, escúchame! Te estoy cantando:
Escucha mi plegaria y hazme sabia para alejar la tentación de la ignorancia y el poder.

No me dejes olvidar nunca 
mi origen, mis errores y mis sueños!

                                                           por que en ellos esta la razón y deseo para querer crecer.

Fortalece mi espíritu;
permíteme conocerme, 
y a ti a través del otro.
Regálame un poco de humildad para pedir ayuda cuando canse mis alas por volar demasiado: 
no permitas que el brillo de las alturas deje ciegos mis ojos. 
Buscaré un refugio. Dame fe para seguir. 
Sé que por la distancia veré empequeñecer a los que son iguales a mí: 
recuérdame la igualdad de nuestras víceras, 
fragilidad, 
enfermedad, 
soledad 
y sufrimiento. 
En inicio y muerte seremos iguales; en el camino nos creeremos diferentes.
Dios, no dejes que le tema a la soledad 
por que durante mi viaje solo,
me tendré como compañía. 
Seré yo quien alimente mi alma. 
Seré yo quien conserve mi cuerpo.
Recuérdame el canto de mis verdaderos abuelos, 
madre, padre, hermana y amiga,
 amigos y hermanos, cuando crea que estoy sola. 
En sus voces, mi tambor de sangre guarda su memoria. 
En mi silencio, la redención de su existencia.
Déjame volver señor mío,
camino de vida, 
ciclo de ritmos, 
grandeza humilde, 
suspiro de fuerza, 
verdad relativa,
fé y luz,
llena de tiempo, amor y sabiduría 
al reencuentro con brazos abiertos, 
de aquellos que creyendo en mí, 
me dejaron ir para crecer, para cambiar 
y para encontrar el sentido de una nueva vida que inició al partir.

jueves, febrero 04, 2010

Capacidad, incapacidad.

He podido seguir de largo y dejar de escuchar los insultos por ser diferente.
Seguí de largo después de que me retaron a lastimar y frenar a quienes podía.
Sé que la lucha es conmigo misma y con nadie más.
Por eso en el combate me mantengo firme y tranquila.

Pero reconozco que hay cosas que me gustaría, tener la capacidad de poder hacer y no puedo.
Mi cuerpo es una montaña rusa, que me lleva de un laberinto, al cielo en un abrir y cerrar de ojos.
No puedo controlar el vértigo. Me encantaría.

¿Pueden reprocharme sentir mareo? ¿hablar de más cuando no controlo mis pensamientos?
y hablar de sentimientos? ¿Quién puede controlarlos?

Tener fé no puede ser algo que controlar... sé que no tengo la capacidad de hacerlo.
No soñar. Soñar. Con ese mundo donde podamos ser quienes somos auténticamente.

No tengo la capacidad de ver a tus ojos sin saber qué pasa en tu alma.
Por eso a veces prefiero no hacerlo.

Tengo la capacidad de decidir leer tus cartas, pero no quiero decirlo por que tengo la capacidad para saber que no quiero. Me duele tu dolor. Me alegra tu alegría. No tengo la capacidad de negar asimilar una parte que no es mía. La ignorancia es a veces, una bendición.

Libre albedrío dijeron, y en ese momento comprendí que la capacidad o incapacidad venía de mi voluntad. Pero hay cosas que ni la voluntad puede alterar. Se llaman ciclos, ritmos, vida!

Las cuerdas de una guitarra me cantan, mientras el tiempo pasa recordándome que cada segundo fue un instante pasajero. Justo ahora mientras lees, amanece en otro lugar, las parejas se unen en la oscuridad, unos ojos se cierran y otros nuevos se abren. Tan intransitorio, tan breve, tan ligero, y tan pesado.
Tiempo que no se controla: no tengo la capacidad de retenerte ni estas líneas de luz escurridizas en un montón de bits y longitudes de onda. Memoria contra tiempo, memoria contra capacidad, capacidad contra control... control!

La palabra clave es y será el control...
Despierta! esta amaneciendo y tu sigues pensando! no controlas el tiempo.
Pero si controlo lo que quiero hacer de mi vida! y únicamente de ella. Es mi posesión más preciada!
Pero no es posesión, tu vida te posee a tí, hay cosas que no controlas, cosas en ella que no tienes la capacidad de controlar! Entonces mi vida entera, lo único que tengo para darte es el libre albedrío para saber vivirte por el tiempo que pueda, pase lo que pase, entre capacidad y no, te mantendré en mí el tiempo que pueda.

miércoles, febrero 03, 2010

Me caí del mundo y no sé por donde se entra.


Me caí del mundo y no sé por donde se entra.
( Para mayores de 30) por  Eduardo Galeano
                                            
  http://images.google.com.ar/imgres?imgurl=http://mirarselombligo.files.wordpress.com/2007/10/eduardo-galeano.jpg&imgrefurl=http://mirarselombligo.wordpress.com/2007/10/22/no-consigo-andar-por-el-mundo-tirando-cosas/&usg=__uaVmeY7Y5gg4FclbYJOY_8ashyc=&h=350&w=355&sz=16&hl=es&start=1&sig2=2x62bUuZESMOMyAHEG_nnA&tbnid=TC0kojsRhTXXqM:&tbnh=119&tbnw=121&ei=NDp1SZW-AoWFtgfW-NTYCA&prev=/images?q=Eduardo+Galeano&gbv=2&hl=es&sa=G
   
 Eduardo Galeano, periodista y escritor Uruguayo    (Para mayores de 30)
     Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..

    
No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.

    Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.

    ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.

    ¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

    ¡Guardo los vasos desechables!

    ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!

    ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!

   Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!

    ¡Es más!
    ¡Se compraban para la vida de los que venían después!
    La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza.
    Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces.

    ¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.

    ¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de los tenis Nike?
     ¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando colchones casa por casa?
    ¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
    ¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
    Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más basura.

    El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
    El que tenga menos de 30 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!!
    ¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de... años!
    Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)

    No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan .
    Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De 'por ahí' vengo yo. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y bote que ya se viene el modelo nuevo'.Hay que cambiar el auto cada 3 años como máximo, porque si no,  eres un arruinado. Así el coche que tenés esté en buen estado . Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo!!!!  Pero por Dios.

    Mi cabeza no resiste tanto.

    Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.

    Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.

    Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?

    ¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?

    En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!

    Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.

    Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para pone r en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!

    Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'éste es un 4 de bastos'.

    Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa.

    Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!

    Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.

    Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.

    Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo,pegatina en el cabello y glamour.

    Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la 'bruja' como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la 'bruja' me gane de mano y sea yo el entregado.

     Eduardo Galeano

lunes, febrero 01, 2010

Pelusas de Dios en la calle y tu departamento

Al menos después de llorar mis ojos se limpian.
Puedo ver la luz bailando entre las hojas de los árboles silbantes.
El polvo que brilla, como encantamiento entre los contrastes de la ventanilla sucia.

El tiempo se detiene un instante.

Un ligero instante.

 Como suspiro tuyo en mi cuello.
                                                             Un sutil respiro de luz.

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Esa noche había llorado también.

Escuche los fuertes castigos del mayorazgo, e intente consolarte pero no pude.
Dije mal las palabras, o quizá tu las escuchaste mal.

Cuando me sentí con el temor de estar en la caverna,
me detuviste un momento y me recordaste la realidad.

Regrese para admitir que estaba cansada.

Verte dormido me recordó lo humano, que igual que yo, eres tú.
Lo frágil... pero de la fragilidad que no asusta.
fragilidad que a veces escondes, para decirme que cuento contigo.
Pero compartimos una amistad sincera acaso?
No lo dudo. También en ti observe un poco de Dios,
del abrazo de Dios que a veces olvido que tengo,
por que me olvido que Dios esta en cosas sutiles, triviales y hermosas.


Cuando me despedí en tu puerta con el cielo nublado, (aún estabas medio dormido)
ya no sentí más miedo ni frió; recordé las pelusas de luz y tu compañía en aquel departamento.

Sonrío.

Dios sigues en este camino conmigo.

miércoles, septiembre 16, 2009

Ojalá... (pa los malos recuerdos)

Quiero empezar a odiarte para olvidar que te quiero
quiero dejar de imaginar que eras bueno, para pensar que eres malo
quiero dejar de recordar, para empezar a tener memoria
quiero maldecirte, para dejar de alabarte
quiero lanzarte una piedra, para no enterrarme bajo tierra
que el día sea nublado, para no imaginar que no es soleado
no tener peso en el cuerpo, para no recodar tu ausencia
quiero creer que estoy sola, para no tener que extrañarte
olvidar las promesas, para no pensar al falso futuro
tener el día ocupado, para no darme respiros de ti
pelear en el juego, para que la tristeza no me abrace
enojarme, para no extrañar que fui feliz
por que quiero lo opuesto de lo que pensé que deseaba
por que si lo vuelvo a desear, sabré que no puedo quererlo
por que si te quiero, no podré saber desearlo
por que lo sé, deseo no tener que volver a quererte
por que deseo tener lo opuesto,
para no admitir que te sigo queriendo.